Uno de los trabajos en los que existe más demanda de trabajadores es el de venta a puerta fría y teleoperador de ventas. Esto más que porque se trate de un puesto de trabajo en pleno auge es por la excesiva rotación de personal que tienen los call center y las empresas dedicadas al outsourcing comercial. ¿Por qué tanta rotación de trabajadores? Es un trabajo muy denostado en el que la gente está mayormente de paso mientras busca otra cosa mejor y por ello no suele implicarse demasiado (al fin y al cabo ser teleoperador o ir llamando de puerta en puerta no es algo con lo que soñemos ser de mayores). Además se suelen exigir objetivos de ventas difíciles de conseguir para el común de los mortales.

Dentro de las peores cosas del trabajo de teleoperador o comercial a puerta fría podemos destacar estas cinco:

Los resultados no dependen solo de tu trabajo

Vender es un proceso que depende de la existencia de dos figuras: un vendedor y un comprador. Lamentablemente y por mucho que insista tu jefe o tu coordinador, si la persona con la que hablas no quiere comprar no lo va a hacer.

Intentarán hacerte ver en tu empresa por activa y por pasiva que se puede vender incluso si el cliente no quiere comprar. Todo dependerá, según tu jefe, de tu estrategia de venta: debes hacerle ver al cliente las fortalezas de tu producto y tarde o temprano atravesarás sus defensas y triunfarás. Con esta mentalidad es más comprensible que te pongan unos objetivos de ventas tan difíciles de conseguir. Por más que te empeñes no cambiarás la forma de ver las cosas de tu superior. Para él todo depende de ti y no de lo que elija el cliente, por lo que el cree que los objetivos deberían ser muy asequibles.

El problema de todo esto es que ya puedes desempeñar bien todos los aspectos de tu trabajo (crear redes de agendados que en el futuro te aporten buen volumen de ventas, tener una excelente relación con la gente que haga que tu empresa mejore su reputación general, etc.) que sino lo plasmas en forma de ventas será parecido a no haber hecho nada a los ojos de tu jefe. Y en el momento de cerrar la venta, como es obvio, el que decide al final no eres tú.

Es por esto que puedes sentir a la vez que desempeñas tu trabajo de forma excepcional y que para tus jefes seas la oveja negra de la empresa. Paradójico ¿no? Es quizás esto lo peor de este sector laboral y lo que provoca tanta frustración.

Te pueden bajar el importe de las comisiones en cualquier momento

Si ya es difícil vender algo en un empleo de telemarketing o vendiendo a puerta fría imagina que de un día para otro te pagan mucho menos por hacer exactamente lo mismo.

Pongámonos en situación: tras perfeccionar tus técnicas de venta consigues unos resultados que te permiten empezar a estar cómodo en tu trabajo y pensar que el trabajo no está tan mal pagado como parecía. Quizás puedas empezar a pensar en un futuro en la empresa, comprarte algún capricho o elevar tu nivel de vida. Todo se desvanece cuando te hacen firmar un papel en el que ponen que te van a pagar la mitad de comisión por cada venta. Y lo firmas o te vas a la calle.

Y es que a veces cuando las ventas empiezan a ir bien se produce el efecto contrario al esperado en la parte que le toca a los trabajadores. La empresa, viendo que los números empiezan a cuadrar, ve que se le va el dinero en pagar las comisiones a sus trabajadores y decide rebajarlas así sin más. Injusto ¿verdad? ¿No debería ser al revés y premiar a los sufridos trabajadores subiendo las comisiones?

No te felicitan por los buenos resultados pero te reprochan los malos

¿Recuerdas aquella semana en la que obtuviste tan buenos resultados y en la cual nadie de tu entorno laboral te felicitó? Seguro que también recuerdas cuando te echaron la bronca por no llegar a los objetivos tan solo unos pocos días después.

En esos momentos es posible que te desanimes y que al no sentirte suficientemente valorado dejes de esforzarte en la forma en que lo hacías. Puedes pensar: algún día me valorarán, pero ese día parece que no llega nunca y sin embargo eres el primero al que le caen las broncas cuando las ventas no salen. No te desanimes, seguro que aunque no te lo sepan transmitir de una forma o de otra te valoran, aunque sería interesante que te lo hicieran saber.

Inestabilidad laboral total. Dependes de si vendes o no para seguir

Puede que te encante tu trabajo. En ese caso ¡felicidades! Lo malo es que necesitas resultados para mantenerlo. Cualquier puesto de trabajo debe producir rendimiento económico para la empresa y en este caso cada venta no realizada te acerca un poco más a la calle. Da igual que te hayan dicho que no en el primer minuto o que lleves semanas detrás de ese cliente: no has cerrado la venta y ya está. La fortaleza mental es lo más importante en este tipo de trabajos: ir a trabajar sabiendo que podría ser el último día y que ni siquiera depende de ti (como hemos visto en el punto 1) no es muy saludable mentalmente.

Ritmo de trabajo infernal

En el caso de que seas teleoperador verás que descansar entre llamadas es algo imposible. Los tiempos son medidos con exactitud dentro de los call center: tiempo máximo de llamada, número de llamadas que debes realizar al día, tiempo de descanso entre llamadas (unos 20 segundos según convenio actual de call center que ni siquiera suelen respetarse). No hay lugar para imprevistos y detenerse a tomar un respiro no se te permite. Cada vez te sientes más cansado, tu agilidad mental disminuye y rebatir al cliente con buenos argumentos que te lleven a una venta es cada vez más difícil.

En el caso de vender a puerta fría tampoco te puedes dedicar a pasearte por la zona de venta, debes moverte continuamente o cada instante que pares será una oportunidad de venta perdida. Y si tu jefe te pilla descansando puedes estar metido en un buen lío.

A pesar de ser trabajos en los que no se suele exigir una gran cualificación los trabajos de teleoperador de televenta y de venta a puerta fría suelen ser muy duros para mucha gente. Literalmente ¡no hay quién pare!

 

Afortunadamente las cosas no suelen ser tan extremas a como las pintamos aquí. Si consigues encontrar una empresa del sector decente y que sepa gestionar al personal como se merece puede ser un trabajo que te de muchas alegrías. Y es que entre dos empresas que se dediquen al sector del telemarketing o al del outsourcing comercial las cosas pueden ser tan distintas como entre el día y la noche: muchas buscan solamente comerciales agresivos que generen resultados de forma inmediata y otras, no muchas por desgracia, cuidan bien al trabajador y al cliente.

Si tienes algún comentario que hacer con respecto a lo que te parece peor de trabajar en telemarketing en un call center o bien en venta a puerta fría no dudes en hacérnoslo llegar.

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